lunes, 24 de junio de 2013

Capítulo 3 — Bael el Bardo y Brandon el Sin Hija.


«—Valar morghulis.
—Valar dohaeris.»

—Tendríais que haberlos quemado —dijo.
A pesar de ser sus compañeros y amigos, «Porque lo eran, ¿verdad?», muertos podrían volverse una amenaza. Ygritte lo había visto. Lo sabía. Y lo temía.
Sin embargo el otro Cuervo, el grande, le miró con desconfianza y negó con la cabeza. Tras discutirlo un poco, tiraron a Tabit y a Rot hacia el vacío que se extendía bajo ellos en el Paso Aullante, aunque a Rot tuvieron que levantarlo entre los dos. «Adiós» pensó la pelirroja. «Al menos yo no os olvidaré.»
«Ahora volveré yo sola al campamento de Craster —se imaginó—. O no volverá nadie.»
Los observaba sin decir nada, absorta en la acumulación de pensamientos que había en su mente. «¿Voy a morir? ¿De qué les serviré? ¿Y si me tiran a mi también? ¿Me salvaría el fuego?» No quería pensar en ello. Tenía miedo. A pesar de ser la chica besada por el fuego, tenía miedo. Miedo de la noche. Tenía tanto miedo que no se dio cuenta de que Jon Nieve la estaba observando, pequeña, acurrucada en una esquina.
Entonces empezó el interrogatorio, Ygritte sabía que no podría evitarlo.
¿Cuántos son? ¿Os enviaron a vigilar por si aparecíamos nosotros? ¿Qué nos aguarda más allá del paso? ¿Qué hacéis aquí? ¿Vais a atacar el Muro? ¿Qué busca Mance? ¿Lo ha encontrado? ¿Piensa que lo va a encontrar? ¿Lo tiene? ¿Qué es? ¿Cómo lo va a usar?
Intentó no taparse las orejas con las manos. Al principio respondía con respuestas cortantes y evasivas, pero al final se encogió más en su esquinita y miró al fuego fijamente. Sin responder. Sin hablar. Porque el fuego la salvaría. «¿Verdad?».
«Me besó. Me besó. El fuego me besó. No puede dejarme tirada ahora. Me besó. Y me salvará».
Pero el interrogatorio paró con la llegada de un gatosombra. Ygritte se imaginó a la bestia encima del cuerpo de Tabit, arrancándole el cuello, la garganta, el estómago...
«Para.» Tenía que parar. Tenía que ser la chica besada por el fuego. Tenía que ser el fuego. Durante todo el tiempo se había mostrado con una sonrisa negligente y distante, aparte de todo lo que sucedía. No podían saber que tenía miedo.
Pero Jon Nieve lo sabía. Por eso paró.
—Esos dos que matamos —dijo el asesino de sus amigos, en voz baja—. ¿Eran parientes tuyos?
—No más que tú.
—¿Yo? ¿Qué quieres decir?
«¿No lo sabe?»
—Dijiste que eras el bastardo de Invernalia. —«Un bastardo imponente, aún así.»— ¿Quién fue tu madre?
—Una mujer. Es lo más habitual.
Ygritte levantó una ceja. No veía a Jon Nieve adaptado al sarcasmo. En realidad nadie de los Cuervos debía hablar con sarcasmo, según ella. «Tal vez es porque Jon no es un Cuervo.» Ygritte no sabía por qué, pero la idea le puso extrañamente contenta.
—¿Y nunca te cantó la canción de la rosa invernal? —dijo, sonriendo sinceramente. Momentos antes sentía miedo. «¿Por qué?».
Entonces descubrió que Jon Nieve no conocía a su madre, ni conocía esa canción, ni conocía a Bael el Bardo, su compositor. Y, drásticamente, confirmó, que, como todos los Cuervos y sureños, pensaban que Invernalia era el Norte. Pero para ella no, porque en realidad todo lo que había Más Allá del Muro estaba al sur.
Pero parecía que Jon la entendía, porque dijo:
—Todo depende de dónde está cada uno.
—Sí, como siempre.
Y Ygritte le habló de la canción de la Rosa Invernal. Comenzó a narrar la aventura y triste historia de Bael, el Rey Más Allá del Muro y la hija de Lord Brandon Stark, que, por la incertidumbre de Jon fue llamado por Ygritte Brandon el Sin Hija. Habló de cómo fue secuestrada, y del hijo que tuvieron en común con el salvaje, pues, como todas las mujeres, se enamoró locamente de Bael, y de cómo vivieron durante un año bajo el mismo castillo, y de cómo una mañana la hija apareció en su lecho con un bebé, que años después mató a su padre, Bael el Bardo.
Ygritte terminó de hablar dejando un silencio desgarrador detrás de sí. Se sentía orgullosa, tal vez por contar narrando perfectamente la historia, o por acordarse tan bien de ella. En todo caso, su madre le cantaba esa canción cuando aún era un bebé de cuna. Una niña de ojos verdes y una mata de pelo rojizo. «Así era como me describía ella —recordó—. Antes de morir.»
—Ese Bael era un mentiroso —la voz de Jon interrumpió sus pensamientos.
—No —dijo Ygritte—, pero la verdad de un bardo no es igual que la tuya o la mía. Además, el que me pidió que contara la historia fuiste tú. —Le dio la espalda, cerró los ojos y fingió dormirse.
La verdad era que Jon tenía gran parte de la razón, ya que Ygritte había exagerado debidamente el final, donde le contó que el hijo de Bael mataba a su padre y traía su cabeza en una lanza para mostrársela a su madre, que se tiraba desde una torre; y el Joven Lord Stark moría poco después desollado por uno de sus señores. La verdad era más simple, ambos morían en la guerra. Al menos así decía la canción. Pero a pesar de haber mentido, a Ygritte no le gustaba que Jon Nieve cuestionase su historia.
Tumbada al lado de la hoguera bajo la luz de las estrellas y de la inexistente luna, decidió que no importaba lo que pasaría mañana, y se durmió, recordando a Tabit y a Rot en su último suspiro y, sobre todo, pensando en los ojos grises de Jon.


Se despertó con la primera luz del sol y esperó a que sucediese algo. Y lo que sucedió fue la llegada de un lobo. Un lobo huargo. Ygritte se quedó quieta en el sitio. «¿Qué hace ÉL en estos bosques?». Era un lobo hermoso, completamente blanco, pero amenazante. Temible. Peligroso. Vio con horror cómo se preparó y saltó directamente hacia Jon, que era su salvador, o el asesino de sus amigos; Ygritte aún no lo había decidido. Pero no podía dejarle morir. Iba a lanzar un grito para avisarle, cuando él también se lanzó hacia el huargo. Este empezó a morderle la mano. Pero, nada más lejos de gritar, Jon empezó a sonreír. La pelirroja observó cómo le susurraba algo al oído a la bestia. Si alguna vez había había visto algo más extraño, no lo recordaba, y los observaba con ojos como platos.
No le hizo gracia cuando Jon le miró con una sonrisa sarcástica. «Ya tendré tiempo para reírme de ti, Jon Nieve.» Fue entonces cuando vió a Qhorin Mediamano, y a otros dos cuervos. Nunca le había visto en persona, pero pudo intuir que era él con tan solo verle. Si él se había sorprendido al verla ahí, no dió muestras de ello. El Cuervo grande, el que no era Jon, saludó a su superior, por lo visto, con una inclinación de cabeza.
—Había tres —fue todo lo que expuso como explicación.
—Ya vimos a dos por el camino. O más bien lo que quedaba de ellos después de la visita de los gatos.
Ygritte se imaginó, por un fugaz momento, el cuerpo de sus acompañantes. Completamente destripado. Sintió cómo un escalofrío recorría todo su cuerpo.
«...y vió a aquel que la había amado. Ahora estaba muerto.»—recordó.
Qhorin se adelantó y se puso delante de ella.
—¿Sabes quién soy?
—Qhorin Mediamano —«Cualquier salvaje sabe quién eres». Pensó. Pero tuvo la prudencia de no decirlo en voz alta.
—Dime la verdad. Si yo cayera en manos de los tuyos y me rindiera, ¿qué conseguiría con eso?
—Una muerte más lenta que si no te hubieras rendido.
«Eso es la verdad. Él la pidió. Y yo se pa puedo dar.» Aún así, era una verdad que no le aseguraría la vida. Más bien lo contrario.
—No tenemos comida para ella. Ni nos sobran hombres para vigilarla.
—El camino que nos aguarda es muy peligroso, hijo. Un grito cuando haga falta silencio y todos estamos perdidos. 
—Un beso de acero la hará callar.
En todo ese tiempo Ygritte no comentó nada, porque, simplemente, sabía que tenían razón. Ella les habría matado a todos, de tener ocasión. Incluso a Jon. «O... a Jon no. A lo mejor le dejan quedarse con nosotros.»
—Se rindió a mí. —Jon lo había dicho con buena intención, pero a Ygritte le dolió, en el fondo. «Tiene razón. Me rendí.»
—Entonces tendrás que ser tú quien haga lo que haya que hacer. —Qhorin Mediamano lo dijo con compasión, pero decidido.
«¿Y qué hay que hacer? ¿Qué es lo correcto?» Ygritte sabía la respuesta. «Matarme.»


El lobo le miraba sin mostrar ninguna expresión. Podría haber intentado huir, pero el le habría alcanzado, lo sabía. Y ella habría muerto igualmente. «Esa sería una muerte aún más trágica, estúpida e irónica que una decapitación producida por mi salvador» —pensó. Y no le faltaba razón, al menos aquella vez.
Al fijarse más en el lobo y en su amo, pudo apreciar que tenían un color casi igual de ojos, pues bien los del lobo tenían una forma distinta, salvaje, y los de Jon eran humanos. Como los suyos. Aún así, ambos tenían la misma expresión de duda e indecisión en la cara. Ygritte intentó no esbozar una sonrisa y asintió levemente con la cabeza al darse cuenta del detalle.
—Nunca has matado a una mujer, ¿verdad? Pues morimos igual que los hombres —afirmó, al ver que el chico negaba con la cabeza. «Incluso las mujeres besadas por el fuego mueren igual»—. Pero no tienes que matarme. Mance te aceptará entre nosotros, estoy segura —Ygritte empezó a hablar antes de darse cuenta, y decidió no parar. Si había una mísera posibilidad...—. Hay caminos secretos. Esos cuervos nunca nos alcanzaran.
«Si Jon viniese con nosotros...» Su pensamiento se vio interrumpido por la respuesta de él.
—Soy tan cuervo como ellos.
«Tenía que intentarlo, al menos.» Entonces Ygritte meditó, lo aceptó, asintió y se preparó para morir. 
—¿Me quemarás luego?
—No puedo: verían el humo.
—Qué más da. —Se encogió de hombros—. En fin, se puede acabar en lugares peores que la barriga de un gatosombra.
«Tabit está ahí ahora mismo. No debe de ser tan malo, al fin y al cabo, estaré muerta. Me dará igual.»
—¿No estás asustada?
—Anoche sí —reconoció. No tenía sentido mentirle. «No ahora.»—. Pero ha salido el sol. 
El sol se estaba levantando lentamente. Ya se veían sus primeros rayos. La estrella en sí aparecería en cuestión de minutos, pero ya no había oscuridad alrededor suya. Eso le reconfortaba.
—Que sea un tajo certero, cuervo, o volveré de entre los muertos para perseguirte.
Se apartó el pelo de la cara y el cuello, una vez más. La última vez. «Puede cortarme la cabeza, pero no el pelo. Seguiré siendo la chica besada por el fuego, Cuervo, lo quieras o no.» Miró al suelo con impotencia, sabiendo que sería lo último que vería, pero cambió de opinión y giró su cabeza a la derecha para ver su último amanecer.
Sonaba irónico, pero era hermoso. Había rojo, naranja, amarillo y el típico azul claro del cielo. Casi no había nubes. Si miraba hacia el cielo en la dirección donde los rayos de luz aún no habían llegado del todo, vería un violeta o azul oscuro. Pero va no volvería a ver eso nunca más. No volvería a verlo porque Jon iba a matarla. «Ahora estaré con Tabit, a dondequiera que haya ido.»
Era extraño, pero la idea de morir ya no le asustaba tanto. No consideró si sería una buena idea hacer una cuenta atrás, así sabría el momento exacto de su muerte y no habría tantas sorpresas... «Pero tendría que haber muerto ya.» Jon no parecía estar dispuesto a bajar la espada sobre su cabeza.
—Hazlo ya. Bastardo. —lo dijo así porque quería herirle, y también porque si había algo peor que la certeza de que ibas a morir, era tener que esperar a que eso sucediese en cualquier momento.
Ygritte levantó la cabeza hacia su futuro asesino. Así fue como la pelirroja decidió llamarle a partir de ahora. «Mi futuro asesino.» Ygritte no sabía que esas tres palabras podían formar un mundo entero. Concretamente, el suyo. En todo caso, Jon tampoco. Y mientras tanto, ella seguía viva. «Sigue sin querer matarme» comprendió.
A pesar de que la salvaje no sabía mucho de Invernalia, sí conocía las costumbres de los Stark (o las costumbres del joven Nieve, en este caso). Tenían orgullo, honor, y cumplían su deber. 'Tendrás que ser tú el que haga lo que haya que hacer.' Le había dicho Qhorin Mediamano. Y, en ese caso, Jon iba a hacer lo que había que hacer. «Lo que tiene que hacer es matarme, ¿verdad? ¿Verdad?. A no ser...»
Jon le echó una mirada llena de desesperación y algo más que Ygritte había avistado la noche anterior, pero que seguía sin identificar.
—Vete. Corre. Antes de que recupere el juicio. Corre.
La chica besada por el fuego echó a correr, mientras los rayos amarillos de luz del Sol, que al fin se había dignado en salir, la perseguían. Así debía de correr un alma que mantenía la esperanza de reencontrarse con otra.



______________________________________________________________________________


Bueno... Creo que me ha quedado un poco dramático de más, ¿no? Y más largo que los otros. La parte del pelo de Ygritte me quedó demasiado a lo Catelyn. Shit. Bueno, de todas formas, espero que os haya gustado. Venía a agradeceros lo mucho que me habéis ayudado con todos vuestros comentarios. En serio, no llegué a pensar que le iba a gustar a tanta gente. Espero que sigáis leyendo y me dejéis un comentario de vez en cuando, y si me decís alguna cosa que tenga mal y pueda mejorar, también os lo agradecería mucho. Por ejemplo, que deje de dramatizar tanto.
Creo Jon y Ygritte son una buena forma de empezar a escribir un poco... Sí, tengo planeado escribir la historia entera, hasta el final. No creo que tenga fecha fija para publicar tampoco, pero iré avisando a medida que vaya escribiendo y publicando. No espero que llegue a la altura de George ni de coña, pero es de los escritores que más me llegaron, en todo, y quería hacer algo al respecto, so... Here I am. 
PD: Jon knows nothing.

5 comentarios:

  1. Cada capítulo que haces me gusta más que el anterior. Dramático o no, sigue siendo cada vez más increíble y, ahora que sé que vas a escribir la historia entera, estoy esperando el 'You know nothing, Jon Sno... o... ow'. You know what I mean *guiño, guiño*. Al final harás tú capifuck antes que yo jajajajajaja, ña.
    IBA A DECIRTE EXACTAMENTE LO DE CAT. Con lo de 'puedes cortarme la cabeza, pero no el pelo'. I can't.
    Qué quieres que te diga, bichillo. Sigue escribiendo, en serio. Lo haces genial. Y vale que no llegas a la altura de George, pero te lo digo completamente en serio, me recuerdas un montón a él. Y te en cuenta que el señor Martin tiene la edad de Dumbledore, so... te quedan años y años para llegar al nivel de este señor de mente prodigiosa.
    And... KEEP ON WRITING, DRAGON KISSED BY FIRE <3

    ResponderEliminar
  2. Muchísimas gracias por el comentario, little duck. Lo malo es que a partir del orgasmo/Snoo...ooo..w todo va de mal en peor... (EXCEPTO LA ESCENA DEL MURO QUE FLAGHBDAGJHABDGKJAHDA. Yo voy a sufrir mucho escribiendo esto. ¿A TI NO TE DUELE CUANDO RECUERDAS QUE FINN...? JOPÉ. Es demasiado. Si no te molesta, prefiero esperar a tu capifuck y, digamos, robarte un par de ideas... Ña.
    MÁS LE VALE A ESE VIEJO CON COMPLEJO DE SANTA CLAUS NO PALMARLA ANTES DE TERMINAR LA SAGA PORQUE AH.
    Creo que ahora estoy escribiendo muy rápido, pero después empezaré a tardar un poco más. No soy una persona constante, que lo sé yo.
    Espero que este sábado no hagas que los Fireducks nos volvamos a deshidratar y todo eso. Ña <3.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. "IBA A DECIRTE EXACTAMENTE LO DE CAT. Con lo de 'puedes cortarme la cabeza, pero no el pelo'. I can't. " Yo también, y eso que no me he leído los libros por lo que no debería saber lo que pasa con el pelo de Cat. Malditos guionistas.

    La verdad es que tenéis un gusto las dos por elegir escribir fics sobre personajes con esos finales... ASÍ UNA NO PUEDE DISFRUTARLO.

    Vale, ahora paso al comentario sobre el fic en sí. Me he perdido. Mucho. Mucho. Mucho. Pero es culpa mía por no leerme los libros. Los fics están escritos para la gente que conoce bien la historia y yo... Pues no. De todas formas lo voy a seguir leyendo como una rebelde que soy, porque me gusta tu estilo. En este capítulo lo he disfrutado algo menos debido a que me perdía muchísimo, pero lo seguiré intentando.

    Y LO VI AHORA JUSTO PORQUE NADIE ME AVISÓ D:

    Love, Tulipán.

    ResponderEliminar
  5. FINN Y YGRITTE FUCK THE WAY. Jon Nieve.. Nah.

    Jopé, ya veía que esto iba a pasar. Es que no quiero 'copiar' los diálogos del libro, ¿sabes? Algunos los pongo porque son necesarios, but... La verdad es que sí que lo tenía planeado para los que había leído el libro, sorry. Pero creo que a partir de ahora voy a contar lo que pasa sin omitir muchas cosas así que estará bastante claro. Muchas gracias por seguir leyendo :3.

    ResponderEliminar